sábado, octubre 18, 2008

¿Es la Universidad 2.0 posible?

Recientemente se han planteado discusiones acerca de la adopción masiva de los valores y principios que promueve la Web 2.0, si realmente se están aplicando en distintos dominios o los usuarios se limitan al uso instrumental del software y herramientas sociales.

Mi impresión es que la simple utilización de las herramientas 2.0 no es un indicador fiable si los usuarios no siguen las actitudes de colaboración, transparencia, participación, interacción y compartición del conocimiento. Facebook, Twenti, etc... son ejemplos de aplicaciones en las que los usuarios siguen aplicando las actitudes tradicionales de no participar, colaborar e intercambiar conocimientos. ¿Es un problema de actitud o quizás de los propios aplicativos?. ¿Constituye el software social la receta definitiva para que los usuarios 1.0 pasen a ser 2.0?

Algunos políticos o rectores que usan blogs escenifican la incoherencia total, presentando blogs oportunistas en época electoral que dejan de usarse después del recuento. Creo necesario inculcar primero los valores y actitudes 2.0 en la sociedad, y después recurrir a las herramientas como un instrumento más para realizar estos principios.

Quizás una de las mayores barreras de la implantación del software social en las Universidades es el propio Sistema Universitario tradicional: su organización jerárquica y cerrada que fomenta la endogamia, el sistema de méritos vigente que promueve la competencia entre universidades y departamentos, el excesivo clasismo, los intereses creados, y el distanciamiento general con la sociedad.

¿Cómo promover la colaboración, participación y difusión abierta del conocimiento en una instución tan cerrada y reactiva como la Universidad?. ¿Por qué existe tan poca cooperación e intercambio de experiencias entre aquellas universidades abordando las primeras fases de adopción de la U2?. Es necesario romper esta tónica y organizar talleres en el que todos los interesados nos conozcamos e intercambiemos conocimiento, mejores prácticas... etc.

Tengo la certeza de que numerosas iniciativas 2.0 fracasarán en las Universidades principalmente por el desconocimiento general de las implicaciones de la Web 2.0 en el campus, la falta de actitud y el apoyo oportunista. La Universidad 2.0 no debería ser un mero instrumento de marketing o una moda pasajera para apuntarse el tanto.

No hay que perder el foco y deben ser los usuarios los que creen la demanda necesaria para que los organos de gobierno universitarios oferten los servicios adecuados para acercarnos a la visión de la Universidad social y abierta. De nada sirve lanzar un programa de adopción Universidad 2.0 desde arriba si las altas esferas no comprenden el concepto ni se ponen en lugar de los alumnos y profesores. Tengo la certeza de que los usuarios iniciaran el movimiento 2.0 en las Universidades y aquellas instituciones que no estén preparadas a tiempo tendrán que abordar ciertas dificultades para cubrir dicha demanda.

Así mismo es importante disponer en paralelo de un Modelo de Gobierno de Universidad 2.0 en el cual se definan procesos, políticas y roles/funciones para garantizar la adopción ordenada del software social en los distintos dominios universitarios y su evolución controlada, evitando así la aparición de silos e inconsistencia en la elección de herramientas.

Imaginaros disponer de plataformas de blogs distintas en cada departamento o facultad, en mi opinión esto conduce a un caos en la gestión. ¿Que hacemos con la seguridad, el control de los contenidos, los términos de uso o el marco legal aplicable?. La definición de políticas y procedimientos es imprescindible para asegurar un gobierno eficiente.

La Universidad 2.0 tendrá que convivir un tiempo con en el enfoque tradicional de Universidad 1.0, por ese motivo el concepto de Universidad 2.0 irá evolucionando y redefiniéndose en el tiempo, tan solo disponemos de una visión aproximada del mismo. Para ello es necesario empezar desde abajo y disponer del apoyo del equipo de Gobierno, promoviendo líneas de acción generales en todos los estamentos, liderando la gestión del cambio, programas de formación y comunicación institucional.

4 comentarios:

Huelva Paraíso del Friki dijo...

vendrá dado por un cambio generacional que tenga ese metodología dentro de su forma de trabajar.

Es cuestión de tiempo y de aceptar mezclas y dicotomías.

Muy buen post.

Jose Carlos dijo...

Efectivamente, los nativos digitales van acaparando protagonismo y la mezcolanza con los inmigrantes digitales será mas que interesante...

Carlos Guadian dijo...

José Carlos tienes razón cuando dices que la situación es 1.0 y que el principal problema es la estructura tradicional y de resitencia al cambio que hay en estas instituciones. No olvidemos que son organizaciones públicas reglamentadas al máximo y que esto limita bastante determinadas actitudes acabando por institucionalizar tanto a trabajadores como estudiantes.
De todas maneras te puedo decir que en las universidades, en la mayoría de ellas ya existe la web 2.0, pero lo hace fuera de las aulas. Son los propios estudiantes los que ponen en marcha herramientas que les permiten compartir e intercambiar, además de comunicarse e interrelacionarse. Evidentemente no en todas, ni todos los estudiantes. Pero ocurre lo mismo que con la AAPP, cuando la administración no da un determinado servicio son los propios ciudadanos los que lo ponen en marcha como el Fix My Street en Reino Unido.

Jose Carlos dijo...

Carlos,

Gracias por aportar tu comentario.

Sí, los usuarios son lo verdaderos impulsores del movimiento y creo que muy pronto la Universidad tendrá que satisfacer las demandas tanto de alumnos, profesores y PAS. Genis Roca habla de la web 1.5, y con razón :)

Tuenti y Facebook representan las aplicaciones mas populares para los estudiantes, aunque esta última sea una red social (mas bien un PaaS) de propósito generalista, lo cierto es que están acaparando el interés de la comunidad universitaria y conformando una masa crítica que las Universidades no pueden obviar. Las instituciones deberían habilitar los mecanismos de escucha y participación adecuados.